“Nada sabe su violín y todos los sones toca “.

El domingo de la semana pasada mientras revisaba mi Facebook encontré un post en el grupo de vecinos que me llamo la atención, pues nos proponían replicar lo que en Australia se estaba haciendo para los niños más pequeños,  que era el poner osos en las ventanas de las casas.

La idea original está basada en el libro ilustrado “Vamos a Cazar un Oso” de Michael Rosen y Helen Oxenbury.

En la cual cuatro niños con su padre van a la caza de un oso pero de repente …. ( tienen que leerlo para que sepan que pasa ).

Retomando el tema del post, pues yo pensé… con lo poco animosos e indiferentes que son aquí , nadie va a poner nada , así que con el afán de no dejar abajo a la vecina, por la noche puse mi correspondiente oso en la ventana.

El lunes  ( la verdad que ya me había olvidado del post ) mientras hacía  home office empecé a escuchar en diferentes horas del día vocecitas de niños y padres que hacían sus caminatas por el barrio y hasta pensé… ah cabron será que ya nos levantaron la cuarentena ?, pero igual, seguí con mi trabajo.

Ya por la tarde mi esposo propuso llevar a los ninos a darles una vuelta por la colonia, pues los pobres con el encierro estaban que se “trepaban por las paredes ” así que salimos a dar una caminata ( está permitido que miembros de la misma familia y tomando la distancia pertinente salgan – también  por salud mental – por un periodo de tiempo no muy prolongado ).

Mientras “pandeabamos la bota” me quede gratamente sorprendida al darme cuenta que en circunstancias difíciles, desde su trinchera y a su modo, se podían ver en algunas casas : mantas/toallas/pañuelos blancos en la calle en apoyo a todos aquellos que se dedican al sector y cuidado de la salud, que había dibujos de los niños en las ventanas, pero sobre todo que estaban los osos en la mayoría de las ventanas de las casas, sin proponernoslo le habiamos dado un punto de alegría al barrio, a los niños y a nosotros mismos

En estos dias he visto muchos detalles , sobre la cultura, calidez y vision de la gente para remontar en situaciones de crisis, asimismo me han ensenado que: cuidar de uno mismo es esencial para cuidar de otros, que hay diferentes lenguajes para demostrar carino, posiblemente diferentes a los que estoy acostumbrada, pero sobretodo que lo que pudiera parecer indiferencia, simplemente es un acto de respeto y consideración para los demás.

Porque ahora si me dejaron con que : “Nada sabe su violín y todos los sones tocan”.

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